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¿Por qué no 16 equipos en el fútbol primera división?

En el programa Entre Líneas, que dirige la periodista Andrea Zamora en TD Más, hace unos días, el presidente del Deportivo Saprissa, Juan Carlos Rojas reveló que la Primera División del fútbol nacional, en su Asamblea, ya aprobó que la liga mayor quede con 10 equipos al cabo de tres años.

Uno de los argumentos que dio, es que se desea jugar a dos vueltas, más una fase final, lo que permitiría, con diez equipos, una reducción de jornadas que acomoda “mejor” esa cantidad de equipos. Yo espero que haya algo más que solo el estilo de jugar el campeonato para justificar esa reducción de equipos. De seguro, en otras semanas más seguiremos hablando sobre las causas de lo que considero es una ocurrencia o una idea sin la mayor planificación.

Lo que sí me interesa, de momento, es hablar sobre la cantidad de equipos ideal para la Primera División. ¿Quién dice que son 10? Podrían ser 8 clubes. Es más, ¿por qué no 16 equipos en Primera?

Aludiendo a ese momento de la entrevista que Rojas dio a la colega, sobre el estilo de juego a dos vueltas, perfectamente 16 equipos se acomodan en dos grupos, juegan a dos vueltas, y luego se hace un enfrentamiento de fase final, y del mismo modo, reduciríamos la cantidad de jornadas.

El punto es saber, en realidad, si la cantidad de equipos determina la calidad del campeonato. Y, esperaría, aunque lo dudo, que realmente se haya dado un análisis profundo para tomar esta u otras decisiones alrededor del campeonato.

De hecho, días después a darse a conocer esta noticia, en sus redes sociales, el que fuera presidente por varios años del equipo San Carlos, Ronald Solís, sentenció en su red social Facebook, al respecto: “son ocurrencias, debemos ser más serios”.

Don Ronald apuntaba una variante interesante, que dejó en realidad de serlo hace muchos años, y es la televisión. Como tabla de salvación que es para el balompié nacional, como socio comercial, como participante directo de clubes (en algunos casos), la televisión manda sobre los destinos de nuestro fútbol.

Según Solís, las televisoras son las grandes beneficiadas, pues invertirían en dos clubes menos y tendrían menos traslados para la cobertura del balompié. Algo muy claro y obvio. El ex presidente sancarleño aludió a otros hechos, que respaldo, sobre las dudas que genera esta decisión que anunció Rojas.

Recuerdo cómo hace muchos años, algunas notas de prensa “escandalizaban” cuando se decía que la televisión era el Comité de Competición de nuestro fútbol: fijaba horarios sobre el campeonato (hasta designaba técnicos y pagaba por ellos). Ya de hace varios años para acá, desde luego que eso no es ningún escándalo. Ni lo es que tengan participación en clubes, o incluso en la forma de consumir los partidos por medio de la televisión, habiéndola privatizado hace escasos meses atrás.

Desde luego no critico para nada la participación a nivel de negocio de la televisión, pues efectivamente, sin ello, hace unos 25 años atrás hubiera quebrado el balompié nacional (a sabiendas que le ha costado mucho salir a flote en todo este tiempo).

Lo que sí creo, es que la decisión de restar o sumar equipos debe ser analizada, no solo por los actores de Primera División. Esto también afectará a la Segunda, y todo el engranaje del fútbol nacional. La Federación debe tomar cartas en el asunto.

Solo para responder la pregunta que originó la columna, digo: hace unos 15 años, sugería en varios foros que a mayor participación de clubes (exigiendo ciertas condiciones), nuestro fútbol podría progresar. Tendríamos cuatro equipos más mostrando más futbolistas, que, en muchos casos terminan en Segunda, aún con nivel para Primera; o incluso, salen a ligas del exterior poco competitivas porque aquí no hay campo para jugar.

Con 16 equipos, siempre he considerado que podrían representarse así: las siete provincias, un equipo de la Zona Sur y otro de la Zona Norte; incluiría uno de la región Occidente, da perfectamente para que provincias como Limón, Alajuela, Heredia, San José, pudieran tener un segundo equipo.

Y, a partir de ahí, habría dos espacios (sin excluir la competencia de las otras zonas), para que Guanacaste, Puntarenas, Cartago, exploren las competencias internas y surjan regionalismos que mucho bien hacen para generar afición y más aún: para avivar el balompié como deporte rey de nuestro fútbol, no para mirar por televisión, sino para que las comunidades integren esfuerzos verdaderos para la promoción del deporte, para la práctica de niños y jóvenes, para la proliferación de canchas, y reitero, para el cultivo de futuras estrellas que nacen en los pueblos.

El tema da para más.

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