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Técnicos de fútbol y Coliseo Romano

El técnico Luis Marín emitió un comunicado el pasado 1 de octubre en el cual señaló lo que considera es una “falta de paciencia y respeto” para con los técnicos nacionales que terminan siendo “masacrados ante cualquier falta”. Incluso, habla de que dirigir en nuestro país es entrar en un “juego de Coliseo Romano”.

Ya no es la primera vez, con escasos meses de diferencia, por no decir semanas, que Marín sale insatisfecho con el modo en que termina una relación laboral y achaca la responsabilidad a los dirigentes.

Primero fue con Herediano, cuando justificó que sacó al equipo del sótano y lo llevó a la final; algo que pocos hacen, según indicó; y cuando fue despedido por perder el título, dijo que conoce “perfectamente el nivel futbolístico” del país y “las formas de dirección de los diferentes clubes”, por lo que, señalaba que sabía a lo que “se expone en este campo”.

Parece que Marín no aprendió la lección. Veamos. La inestabilidad de los banquillos, sea que lo ocupen técnicos nacionales o extranjeros, no es solo responsabilidad de los dirigentes, de quienes hemos dicho ya, no tienen planes a mediano ni largo plazo, no tienen definidos perfiles de juego o procesos para involucrar técnicos que se ajusten a modelos definidos. Igual contratan un ex jugador que se retiró en la noche, y al día siguiente se sienta en el banquillo, como contratan un extranjero sin experiencia, o un técnico que ya ha dirigido 10 clubes en el país, aunque no dure ni cuatro meses en cada uno de ellos.

La culpa es de los técnicos que, les da igual iniciar con un equipo, pero si les calienta el sol de mejor forma en otro lado, dejan botado ese “proceso” que habían iniciado. En el caso de ellos, desde luego las carreras son cortas en fútbol, se depende de un mejor trabajo para salir adelante y de mejor remuneración para cubrir las necesidades. Sin embargo, a veces, por no esperar un mejor momento, terminan arriesgando cierta estabilidad para probar mejor suerte.

Eso fue lo que le pasó a Marín. Tenía un proceso en Santos, y de un día para otro, a poco de haber iniciado un torneo, se fue para Herediano. ¿Qué hubiera pasado si Marín termina ese torneo en Santos? De repente, podría seguir siendo técnico del Santos en este momento y no hubiera “quemado los cartuchos” en dos equipos grandes, a los que, muy difícilmente volverá, de aquí a 5 años plazos (no creo equivocarme). Más difícil es que llegue a Saprissa. Además, ya pasó por San Carlos y ya se escucha en algunos otros equipos de bajo perfil para volver a la acción.

• A veces los técnicos nacionales quieren llegar a dirigir a los equipos grandes sin quemar etapas. A veces a los técnicos nacionales no les importa cambiarse la camiseta después de un entrenamiento para dirigir otro club.

Como profesionales, por el nivel del fútbol, por la inestabilidad a la que todos contribuyen, un técnico serio no debería tomar a medio torneo un equipo que no conformó, con jefes que no siempre conoce, en estructuras que pueden ser incompatibles con su filosofía.

Lo que le pasó a Marín en Alajuelense, y que no le dieron tiempo por perder ante un equipo guatemalteco en el torneo centroamericano, quizá pueda ser visto como un accidente; probablemente estos clubes vuelven a jugar, y la Liga golea.
Días después de haber sido despedido, sin embargo, el propio Marín revela otros entretelones, y hasta un posible boicot para que se diera su salida.

Precisamente a eso se expone un técnico si asume el trabajo en un club con esas características que indiqué. Marín no escogió a esos jugadores, no conocía al gerente deportivo, Agustín Lleida, al menos no lo había tratado como superior. Y la tarea era más que ardua tras un bajo rendimiento del equipo manudo.

Entonces, ¿por qué los técnicos nacionales no se dan a respetar para evitar el manoseo del que habla Marín? Parte, no digo que todo sea culpa de los técnicos, de que no se les respete, es por los mismos técnicos, que terminan aceptando condiciones que un extranjero con renombre no aceptaría.

¿Acaso no son decenas de ejemplos de técnicos extranjeros que vienen al país y lo primero que piden es llevar su propio asistente? Algunos hasta piden preparador físico. Si nos vamos por lo que cobran, podemos también ver que un profesional extranjero, o un técnico nacional consolidado, reflejan en la mesa cuando ponen la cifra, que se dan a respetar. ¿No es mucha la bulla ya de que Alexandre Guimaraes es un técnico muy caro para el medio? Eso se llama darse a respetar.

A veces los técnicos nacionales quieren llegar a dirigir a los equipos grandes sin quemar etapas. A veces a los técnicos nacionales no les importa cambiarse la camiseta después de un entrenamiento para dirigir otro club.

Si Marín y los técnicos nacionales quieren respeto, tienen que pedirlo y tienen que demostrar que se van a dar a respetar.

En lo particular soy un defensor de los técnicos nacionales, pues son los que más glorias han alcanzado en nuestro fútbol a lo largo de la historia, los que más veces nos han clasificado a Mundiales, los que mejores participaciones han hecho con procesos de selecciones menores; solo por poner dos ejemplos.

Repito: la bola la tienen en sus manos los técnicos nacionales… ah, y tengo que mencionarlo: el respeto debe ser también para sus iguales; no se vale que técnicos nacionales (o extranjeros), coqueteen con clubes, sabiendo que un colega está en el banquillo. Pero, será tema para otra columna, porque entonces sí hablamos de un verdadero Coliseo Romano.

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