SIGUENOS

Mirada Incisiva

Señales preocupantes rodean a la Selección Nacional

Aunque algunos se esfuercen en reiterar que las cosas en el seno de la Selección Nacional de Fútbol Mayor Masculino están bien, las señales alrededor del grupo dan fe de que algo no camina correctamente.

Si la renuncia de Manfred Ugalde provocó una herida en el equipo que propició que sus propios compañeros, por lo general diplomáticos y comedidos a la hora de hablar sobre la decisión de uno de los suyos, se le fueran al cuerpo, la dimisión de Giancarlo González terminó de complicar el ambiente.

En el caso del defensor mundialista, de quien se dicen muy buenas cosas a lo interno del grupo, por sus dotes de liderazgo y consejería para los más jóvenes, resulta muy extraño que la decisión de apartarse de la Tricolor no la tomara en el momento de la convocatoria, sino que la comunicara al inicio de la semana, cuando todos los focos estaban sobre la escuadra patria.

Esto no es una buena señal; si estás decidido a renunciar, lo mejor es tratar de provocar el menor daño posible. Pero al hacerlo en un instante donde toda la atención de los medios gira en torno al comienzo de la preparación para la triple jornada eliminatoria, despierta más cuestionamientos sobre el trato de Luis Fernando Suárez que, a algunos, parece no gustarles.

Como si esto no fuera poco la llegada de los legionarios fue como un campo minado por las explosivas declaraciones de algunos. Francisco Calvo, siempre muy analítico, prácticamente llamó inmaduro a Manfred Ugalde por su decisión. Keylor Navas fue más recatado, pero también dejó su mensaje de rechazo a la actitud del joven delantero del Twente de Países Bajos.

• Ojalá Costa Rica llegue en una tarde de inspiración; que a Joel todo le salga, que Navas sea una vez más imbatible, que Leal nos calle la boca con buen juego, que Celso carbure y que a Suárez lo iluminen los dioses del fútbol

Pero así, como condenaron a Ugalde, acuerparon la dimisión de Pipo.

Para colmo de males Randall Leal estuvo a poco de irse a los golpes con un aficionado que le recriminó con la frase “juegue, juegue y deje de llorar”. Si no es por su padre, el hábil mediocampista del Nashville, de la MLS, se hubiera metido en un lío.

Asimismo, la salida de Carlos Watson de la Dirección de Selecciones Nacionales, por motivos de salud, fue otra señal de alarma de que el ambiente está turbio y caldeado.

Todo esto se dio a pocas horas del encuentro decisivo de este jueves ante Honduras, en el Francisco Morazán, en la calientísima San Pedro Sula, donde la Selección Nacional no solo deberá lidiar con altas temperaturas, sino que afrontará un infierno como casi todos los choques ante los catrachos.

No recuerdo situaciones similares en la historia reciente, que, por más mensaje de unión, de solidaridad y deseos de enderezar el barco, cada día se ve más a la deriva; cosas como estas solo provocan desconcentración.

Y si los jugadores llegan desconcentrados, si el técnico afronta renuncias cada semana, si la Federación es un desorden y no puede llevar público al Estadio Nacional contra El Salvador, quiere decir que el manejo del combinado patrio no es el correcto.

Agréguele a esto que el técnico se la va a jugar con los mismos hombres que fracasaron en la primera jornada eliminatoria. Lo más que hará será modificar el sistema con uno o dos cambios, pero el grueso de futbolistas se mantendrá en la titular.

Ojalá Costa Rica llegue en una tarde de inspiración; que a Joel todo le salga, que Navas sea una vez más imbatible, que Leal nos calle la boca con buen juego, que Celso carbure y que a Suárez lo iluminen los dioses del fútbol.

La victoria es esencial; lo contrario nos dejaría al borde de una muy prematura eliminación.

More in Mirada Incisiva