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La Sele: Vergüenza y punto

Ni el seguidor de fútbol más pesimista (aficionado, periodista o deportista) pudo haber pensado que España ridiculizara a Costa Rica, con el escandaloso marcador de 7-0.

No fue un accidente. Perdimos sin mostrar resistencia; es como si Costa Rica no se hubiera presentado a jugar en su debut, en Qatar 2022.

Lo futbolístico fue cuestionable desde todo punto de vista en planteamiento, en elección de jugadores, en lectura de partido, en los sustitutos… Nos fuimos al receso, y entramos peor en el segundo tiempo. Hasta el último minuto España hizo lo que le dio la gana (gol incluido).

En lo meramente referente a la entrega, todo estuvo mal… sin alma. España acribilló a la Sele y la Sele lo permitió. No aparecieron los líderes, no vimos a nadie alzar la voz, no vimos a nadie señalar ninguna acción de las tantas malas y erráticas que mostró la Sele.

El buen nombre forjado de Costa Rica en los mundiales… se tiró por la borda en los más de 100 minutos de este su primer partido en Qatar.

Dijimos hace rato que esta generación ya dio lo que tenía que dar… que haber llegado al Mundial ya era extra, incluida la forma milagrosa en que se alcanzó el boleto y que todos celebramos.

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Pero, también dijimos que a esta Selección… a los Navas, Borges, Ruiz, Campbell, Waston… no les asustaba el escenario. Parece que todo eso cambió. Hasta Navas se vio deslucido ante España. El liderazgo de Ruiz se quedó en la casa. El buen momento de Borges o Campbell no apareció nunca.

En el banquillo tampoco se vio al experimentado técnico que es Suárez. Sus dos mundiales a cuestas no pesaron.

También es claro que nuestro torneo no ayuda… cuartos lugares son campeones con rendimientos cercanos al 50%… hay legionarios que hace rato no pesan y que, como si fuera poco, escogen cualquier destino con tal de salir de nuestro campeonato. El dinero manda, más allá de la decisión de elegir un destino que permita un crecimiento profesional.

Costa Rica está estancada hace rato. No ganamos en Centroamérica casi nada… nos olvidamos de competir ante los equipos estadounidenses… canadienses y ni qué decir de los mexicanos.

Esa es nuestra realidad. Es más, parece anécdota, pero nuestros árbitros cayeron en una lista de olvido y parece que si todo sigue así, nunca alguno volverá a un Mundial, y conste, desde 1982 se dio la primera aparición por calidad y méritos.

Para leer más: Debut de pesadilla de La Sele

Suárez decía -y lo apoyé- que no estábamos para quedar de últimos… espero que no hagamos ese papel al llegar al sexto Mundial en nuestra historia.

La falta de ritmo y dinámica en nuestro balompié no es de ahora. Hace 16 años, Suárez, con Ecuador, y como rival, fue artífice y testigo de otro de esos juegos para el olvido de Costa Rica en un Mundial. Jugamos a 10 kilómetros por hora (algo que el técnico actual ratificó al llegar a dirigir nuestro seleccionado).

Seguimos jugando a 10 kilómetros por hora a pesar de que mucha agua ha corrido bajo el puente.

Si en Alemania 2006 jugábamos fútbol artesanal… En Qatar 2022, hasta esta primera jornada de Costa Rica nos devuelve a la prehistoria.

Por lo demás, los gritos de siempre, de botar técnicos, de declarar inservibles a los futbolistas y de humillar con palabras… es parte del fanatismo que no hay forma de contenerlo. No estoy de acuerdo, pero es parte de este negocio llamado fútbol y los que son parte del mismo deben apechugar.

En el pasado ya se crucificó a Alexandre Guimares y a Óscar Ramírez. Hoy Suárez carga con esa cruz.

Para 2002 Guimaraes tenía visualizado un proceso de cambio hacia 2006… cuando vino del Mundial de Japón y Corea ya estaba liquidado por más contrato que tuviera firmado para su continuidad.

Para leer más: La pobreza de La Sele ante España en números

Hoy, Suárez tiene ese contrato para renovar la Selección hacia 2026… Mas, su continuidad, a esta hora, todo mundo la pone en duda.

Es ahí donde debemos cambiar realmente. No hay planificación. No se permiten procesos. Pensar a 10 años plazo, es prohibido.

Seguimos tomando las decisiones de nuestro ya de por sí cortoplacista balompié a base de emociones.

Otra vez comenté que a nivel dirigencial nadie cuestiona nada. A diferencia de hace 20 años cuando los dirigentes no perdonaban nada… ni siquiera la repartición de boletos para asistir al Mundial. Hoy, y desde hace unos 8 años más o menos, el silencio sepulcral impera en la dirigencia, todos son juez y parte, muchos son dueños de clubes y también federativos…

Hoy todos están en el mismo saco, que no debería ser sinónimo de no discutir o no discrepar. Amiguismo y argolla pululan en el ambiente… por eso nadie dice nada… y si alguien dice o hace algo diferente, le cortan la cabeza. De eso también soy testigo.

Nos olvidamos de ir a mundiales menores… y nadie dice nada.

A nivel de prensa sigo sosteniendo que ponerse la camiseta roja no debe significar callar lo que está mal (como cuando nadie habló de la guerra que vivieron técnico y jugadores en 2014). Pero, eso es otra historia que en su momento comenté.
Tampoco significa vender ilusiones y dejar el análisis de lado porque esto se ha vuelto muy pasional. Con facilidad, la prensa daba opciones reales de ganar ante España, y en 20 minutos de partido ya se empezaron a sacar las deficiencias que siempre estuvieron a la vista.

El problema, en parte, es que no se puede criticar porque se niega entonces el habla o una acreditación a ese medio o periodista que lo haga. También soy testigo de eso y tengo pruebas.

En la otra parte, el problema es que hay mucho show y todos se montan en la misma carroza sin ninguna distinción.

Muchos siguen hablando de 2014 como si la hazaña fuera un simple milagro. Muchos olvidan que esa generación estaba en su punto: legionarios de peso, equipo con experiencia y sin duda un mayor trabajo. Desde luego que Pinto fue importante, pero también fue el Pinto que hacia 2006 debió salir ante los malos resultados (repito, no hay fórmulas mágicas). Entonces, Guimaraes, como lo hizo Suárez, rescató ese boleto mundialista.

Salvo muy pocas excepciones, las clasificaciones son muy duras… y se rescatan luego de 2, 3 o 4 cambios de técnico.

Clasificar al Mundial ha sido y parece que sigue siendo nuestro trofeo… nos olvidamos de pensar más allá.

Hace rato dije que para 2026 ya estamos tarde en planificación, pero si la sola vergüenza sirviera para pensar en serio en cambiar la estructura, ya habría ganancia y estaríamos a las puertas de un verdadero triunfo que ocupa nuestro juego de bola.

Después de la proeza de Italia 90, que no se nos olvide, pasaron 12 años para volver a un Mundial Mayor… eso no debe volver a pasar. Tampoco podemos seguir pensando en solo ir a los mundiales a cobrar el jugoso premio que se reparten unos cuantos, pues en infraestructura no se ven las inversiones. Seguimos teniendo estadios de “Primera” sin luz artificial, por lo que jugar de noche es una ilusión.

Si queremos un cambio, este debió comenzar en el pitazo final de la vergüenza que nos hizo pasar España. Sin embargo… de eso, soy poco optimista.

De lo que queda del Mundial para la Sele, sigo abogando por el amor propio de los futbolistas, muchos de ellos héroes en 2014 que ante la inoperancia y debilitada realidad de nuestro fútbol, son aún los que nos dieron la alegría de un tercer mundial consecutivo pero que, lamentablemente, podrían terminar sus carreras con la peor participación tica en un Mundial. Esperemos que no sea así.

Como lo dije hace un buen rato, lo más importante sigue siendo lo que pase después de Qatar, pero si nos atenemos a que al próximo Mundial va casi toda nuestra región, mejor nos quedamos con esta vergüenza y punto.

La Sele: Vergüenza y punto

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