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Mirada Incisiva

La rifa de los árbitros

La polémica que ha despertado el arbitraje durante este torneo no para. Alguien podría decir que nunca se les quedará bien a todos en este tema, pero sinceramente, lo último que hizo el Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol con la Comisión de Arbitraje me parece una barbaridad.

Resulta que en un intento por ser más “justos” y evitar suspicacias sobre los nombramientos de los cuerpos arbitrales para estas instancias finales, el Ejecutivo le ordenó a la Comisión sacar por rifa el nombre de los réferis. Así se hizo en las dos semifinales y así se hizo en la final de esta segunda fase. Posiblemente, de igual forma si se llega a la gran final.

Según el presidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Rodolfo Villalobos, esto se hizo para quitar la excusa de estar diciendo que se mandó a un árbitro para perjudicar o para beneficiar a un equipo.

“Por lo menos ya la historia de que se mandan árbitros a perjudicar, o a favorecer, o a entorpecer, o a expulsar se acabó con este sorteo y nosotros como Federación y como Comisión de Arbitraje siempre vamos a querer que los árbitros salgan bien y vamos a tratar de hacer las cosas para que no tengan una injerencia en los resultados de los partidos”, explicó Villalobos en su oportunidad.

Dejar a la suerte la designación de los árbitros no me parece lo más correcto. Podrán decir misa, pero los encargados del tema arbitral deben estar conscientes de lo que hay en juego. En estos partidos, donde los nervios se crispan y la tensión se eleva al máximo, no se puede poner a un novato a dirigir, porque el azar así lo quiso.

Eso está incorrecto; la Comisión de Arbitraje debe evaluar con rigurosidad cuáles son sus mejores árbitros, por rendimiento, trayectoria y experiencia y tomar una decisión con base en esos atributos.

Esto es una ocurrencia de un grupo de dirigentes que se inventó una serie de directrices -19 en total- que solo en Costa Rica aplican para tratar de controlar los partidos de fútbol. Además, solo se aplicaron a lo sumo en dos jornadas.

De ahí en adelante, los jugadores reclaman, se abrazan, se empujan y hacen lo que quieren y no pasa nada.

Entonces, para qué se pusieron en prácticas tales directrices, si, como era de esperar, en cuanto los clubes se sintieran perjudicados iban a pegar el grito al cielo y ordenar a la Comisión que le bajara dos rayitas a semejante tontera.

Y, efectivamente, así ocurrió. Todo quedó en nada. Como en nada paró la denuncia que hizo en su momento el presidente de los árbitros, Randall Poveda, acerca de dirigentes de club que enviaban mensajes a los silbateros antes de un partido.

Después de meses de investigación el caso se archivó sin que se señalaran culpables ni se impusieran sanciones.

Estoy seguro que al iniciar el próximo torneo volverán las designaciones a dedo y las rifas quedarán en el olvido. Típico de este país…

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