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Controversia

La encrucijada en la que está el fútbol costarricense

Para muchos, el fútbol costarricense quedó en una muy mala posición después de la participación de la Selección Nacional en la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022.

Si lo vemos en números, a la Selección le fue mejor que en Alemania 2006 y en Rusia 2018. La victoria ante Japón y los tres puntos así lo dictan.

Claro que el fútbol no se resume solamente en números. Por eso yo no entiendo, por ejemplo, como muchos se quejan del mal desempeño en cancha que se le vio a la Selección en Catar, pero no dicen nada del espectáculo de hace cuatro años y unos meses en Rusia.

Creo que todo pasa por la goleada 7 – 0 que se dio en el juego frente a España, por cierto, una Selección que muchos fanáticos ponían como candidata a ganar el Mundial pese a estar llena de jugadores que realmente han ganado poco hasta ahora en el fútbol. Y, por cierto, también, solo a Costa Rica le ganó en el Mundial.

Ah, y muchos han salido muy pronto a cuestionar el trabajo del cuerpo técnico, preguntándose si de verdad la Selección había sido bien preparada para la cita del orbe.

No faltaron los que les tiraron a los dirigentes por considerar que habían caído en la trampa del seleccionador, Luis Fernando Suárez, un hombre que prefiere los microciclos de entrenamiento a los partidos de fogueo.

Pero en realidad, yo prefiero hacer un análisis distinto. Ir a la raíz del problema. Porque, a mi juicio, la falta de calidad no nace en la Selección Mayor. Ni siquiera en las selecciones menores. Es resultado de la falta de trabajo oportuno y correcto, sobre bases científicas, en las primeras etapas de formación de nuestros jugadores.

La condición física es algo que requiere trabajo desde los primeros niveles. Y se acompaña con la enseñanza de la técnica del fútbol. Porque, si bien un niño puede “traer” habilidades para con el balón, incluso en esos casos habrá que pulirlo para jugar al fútbol, que no es lo mismo que hacer malabares con la pelota.

Desgraciadamente, en muchas de nuestras escuelas de fútbol y en las divisiones menores de los equipos de la primera división casi siempre se limitan a poner a los muchachos a jugar. Por eso cuando llegan a primera división observamos tantas carencias técnicas y, ni qué decir de las enormes debilidades en la parte física.

Y no hemos hablado de lo táctico, que es la tercera línea en toda la ecuación. Hay que comenzar a trabajar, entiendo, a más tardar a los 14 años para que los muchachos aprendan a “leer” los partidos, a anticipar los movimientos del rival, a cubrir espacios, a atacar espacios.

Finalmente, hay que entender que en todas las áreas habrá que seguir trabajando de forma continua conforme los muchachos vayan subiendo niveles hasta llegar al profesionalismo.

Pero, mientras menos se atiendan estos rubros, más siguen nuestros dirigentes de clubes organizando campeonatos kilométricos que no dejan espacio para que los cuerpos técnicos trabajen ni en la pretemporada ni durante la competencia.

De hecho, mucho escuchamos a algunos dirigentes decir que los jugadores prefieren jugar partidos antes que entrenar. Justo como si fueran equipos de barrio, que “mejenguean” un par de días entre semana y se mandan un par de partidos en domingo.

El único detalle es que esos equipos de barrio no tienen que competir al más alto nivel. No compiten profesionalmente, y, por ende, no están llamados a prepararse profesionalmente. Entonces, no cabe compararse con ellos.

Falta conciencia sobre eso. Falta entender que en las ligas más destacadas del mundo hoy en día se trabaja bajo premisas científicas que respaldan las decisiones. Por eso mientras hace algunos años nuestros equipos podían competir con sus pares mexicanos, hoy ya no es posible. Por ello antes los equipos de Estados Unidos venían detrás de los nuestros. Por eso en el pasado teníamos posibilidad de enfrentar equipos de cierto nombre en Europa.

Por desgracia, mientras ellos cambiaron su forma de hacer las cosas y sacaron gran ventaja de las nuevas técnicas y los nuevos conceptos, nosotros seguimos haciendo lo mismo de siempre: jugar torneos larguísimos, entrenando poco, y dejando nuestras divisiones menores a la mano de Dios.

Es hora de que la Unafut se tome en serio su negocio; que los dirigentes dejen de “dispararse en la pierna”; que se sienten a hablar con sus preparadores físicos y sus técnicos; que se informen sobre lo que se está haciendo en los lugares donde el fútbol crece. Sobre todo, que restructuren la competición local, de manera que se pueda montar un calendario con una cantidad razonable de partidos y con espacios de trabajo semanal.

Solo como referencia -y ojo que el fútbol colombiano no es el más importante del mundo hoy en día- les dejo aquí un par de ejemplos de cómo trabaja el América de Cali; ejemplos de planificación semanal tanto en caso de ir de visita en la siguiente jornada como en caso de jugar en casa.

Noten que siempre hay trabajo de recuperación, trabajo de fuerza, trabajo de velocidad y potencia, para luego pasar a trabajo táctico y preparación de partido.

Claramente, nada de eso se puede hacer cuando se juega cada 48 o 72 horas. Y menos cuando se viaja al exterior en medio de ese ajetreo en una zona geográfica donde a veces ni siquiera hay vuelos directos a los destinos de interés.

Es hora de que los dirigentes entiendan que deben darles a sus equipos mejores recursos -jugadores- para la práctica del fútbol. Y en eso deben enfocarse. Así, la Selección Nacional también tendrá jugadores mejor preparados para enfrentar las competiciones internacionales. De lo contrario, es mejor no inscribirse y no participar.

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