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Mirada Incisiva

La disciplina nos mata

De forma sorpresiva, esta semana, el Municipal Grecia anunció la salida de su director técnico, Gilberto “Tuma” Martínez. Digo con sorpresa porque no había ningún indicio, por lo menos de forma pública, de que las cosas anduvieran mal en el cuadro griego. Es más, hace menos de tres semanas el equipo del “Tuma” cosechó su victoria más importante del torneo al vencer 1-2 al Saprissa en el reducto tibaseño.

Sin embargo, tres fechas después y luego de la goleada sufrida, como local, ante Herediano 1-4, el fin de semana anterior, la dirigencia decidió separar a Martínez de su cargo. El escueto comunicado, publicado en redes sociales, solo decía “Gracias Gilberto Martínez”. Ni una explicación…

Como es usual, comenzaron las conjeturas. Una de ellas, me pareció interesante de analizar. La publicó el periodista José Alberto Montenegro, en su Twitter y decía: “Una relación tensa, áspera y más que rota con los futbolistas. De situaciones ya inmanejables para la dirigencia. Ese es el argumento de Grecia para cortar a Gilberto Martínez, según mi colega Wender Ramírez”.

Cuando uno lee esto me viene a la mente el conflicto de los capitanes de Brasil 2014 con el técnico Jorge Luis Pinto. Y es aquí donde quiero detenerme para reflexionar acerca de la actitud de los jugadores costarricenses.

En apariencia, el trato de “Tuma” para con sus dirigidos se pasó de la raya. Y digo esto sin saber, a ciencia cierta, cuál es la molestia de los futbolistas, pero si la relación es “tensa y áspera” uno tiende a pensar que, o el técnico exigía demasiado o su trato con el grupo no era el mejor. Por ahí también leí en redes sociales que el entrenador usaba palabras como “bobos”, “tarros”, “muertos vivientes”, las cuales sigo sin encontrarles ningún tinte ofensivo. Recordemos que Martínez absorbió, durante casi dos décadas, la escuela italiana, su rigurosidad, su intensidad y su disciplina. Me imagino que eso quiso volcarlo sobre sus futbolistas pero, posiblemente, éstos no estaban dispuestos al sacrificio a cambio del éxito.

De cualquier forma, al igual que en el caso de Pinto y la Selección, el problema es que al tico parece no gustarle la disciplina y menos si se combina con un trato, aparentemente, déspota. No digo que sea correcto que le falten a uno el respeto, pero la exigencia es indispensable e innegociable a la hora de mantener la disciplina dentro de un grupo.

Por lo que he leído y escuchado de boca de los actores de Brasil 2014, en ningún momento percibí irrespeto por parte de Pinto, mas sí exigencia casi militar. Pero, ¿acaso esa disciplina no le dio a Costa Rica su gloria futbolística más grande? Estoy de acuerdo que los jugadores pusieron de su parte y decidieron obviar el posible “mal trato” del colombiano, por el bien del equipo y en aras de trascender, a la postre el objetivo principal del grupo. ¿Pero eso no les trajo como resultado éxito personal como, por ejemplo, el contrato de Keylor Navas con el Real Madrid? ¿Lo habría conseguido sin esa dosis de exigencia a la que fue sometido por Pinto?

Y así debe manejarse la relación técnico-deportista en el alto rendimiento. Recuerdo cuánto se escribió y comentó acerca de cómo Francisco Rivas manejaba la relación con Sylvia primero, y luego Claudia Poll. Era casi dictatorial, pero el éxito alcanzado por las hermanas no tiene ni tendrá, por muchos años, parangón en la historia de nuestro deporte. Podríamos decir que, en la mayoría de los casos, la disciplina lleva al éxito.

Igual ocurrió en Brasil 2014. Pinto era un dictador que, supuestamente, llegaba a las habitaciones a las 10 de la noche a ver qué estaban haciendo sus futbolistas. Se encargaba de todos los detalles sin dejar nada al azar. Resultado: la gesta futbolística más grande del país en toda su historia.

Entonces, si la fórmula está más que probada, no solo aquí, sino en todo el mundo, ¿por qué los ticos seguimos rechazándola? Claro, es preferible tener un técnico “amigo”, “compadre”, que no exija, que nos deje hacer lo que queremos, sin “jodernos” mucho y ahí vamos, pateando el balde.

Me imagino cuánto podrían durar estos futbolistas, -tanto los capitantes de Brasil 2014, como los de Grecia y creo que la mayoría del balompié nacional- a las órdenes del técnico brasileño Ricardo “Tuca” Ferreti, responsable del éxito durante la última década del Tigres de México, que, por cierto, hace pocas semanas se le plantó al Bayern Munich en la final del Mundial de Clubes, y le hizo un partido más que correcto. Perdió 1-0, sí, pero dejó una gran imagen ante el mejor equipo del mundo en la actualidad.

Solo busquen en You Tube los entrenamientos de Ferreti, los arrebatos de cólera con sus jugadores, los términos que profiere. Los ticos no durarían ni la primera práctica. Creo que hasta abandonarían el campo de juego en un mar de lágrimas. Y, sin embargo, no he escuchado a un jugador del Tigres quejarse por el trato del “Tuca”. ¿Mentalidad o profesionalismo?

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