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Horizonte morado sin rumbo

Lo que ha venido ocurriendo en el Deportivo Saprissa no está acorde con la historia del club.

En abril se cumplirán 10 años desde que Horizonte Morado asumió las riendas del Deportivo Saprissa, luego de concretar la compra del club al anterior dueño, el mexicano Jorge Vergara (Q.e.p.d.).

Lo que en aquel momento llenó de ilusión al saprissismo, en especial por el abandono en que se encontraba el equipo en los últimos tiempos de la administración Vergara, hoy parece haberse diluido y el Horizonte Morado se ha convertido en un horizonte sin rumbo, pues nadie sabe hacia dónde va el Saprissa.

Son demasiados los yerros cometidos por la dirigencia que encabeza Juan Carlos Rojas. Porque, a pesar de que el jerarca morado se llene la boca diciendo que su equipo es el más ganador desde 2014 porque cosechó seis títulos, lo cierto es que, estadísticamente, la escuadra capitalina disputó, desde ese año a la fecha, 14 torneos y solo ganó seis coronas, apenas un 42% de los cetros en disputa. Pero, aún más, desde el 2011, cuando llegó Horizonte Morado, el club tibaseño ha jugado 19 certámenes y terminó campeón en seis, para un pírrico 31%.

Y aunque las comparaciones son odiosas, entre 1960 y 1980, el cuadro capitalino disputó 20 torneos -recordemos que en ese tiempo se jugaba una temporada larga-, en los cuales ganó 12 títulos, seis subcampeonatos, un tercer lugar y dos cuartos puestos. O sea, alcanzó el 60% de los campeonatos en los que participó.

En cualquier empresa si un funcionario arroja números rojos durante su gestión, obviamente, se le despide. Más aún, si es un colaborador que gana un jugoso salario mensual de tres cifras en dólares debe, como mínimo, ser evaluado. Pregunto: ¿quién evalúa a Juan Carlos Rojas?

Conformista

Después de quedar eliminado en el torneo anterior, Rojas dejó entrever que no comprendía el malestar de la afición morada si hacía apenas seis meses se había ganado la corona 35. O cuando dijo que se sentía muy orgulloso porque su equipo era el único del país que había participado en las últimas siete Ligas de Concacaf. ¡Vaya, vaya!; participar, sí, porque, evidentemente, no ha competido.

Se nota a leguas que este señor o no conoce la historia del club o es conformista a más no poder, porque en Saprissa la consigna siempre es ganar cualquier cosa que dispute, sea un colectivo de un entrenamiento, un juego amistoso o un campeonato.

Podrán decirme que el poderío económico de los clubes mexicanos y estadounidenses está muy lejos de nuestro alcance, pero si así hubieran pensado Jorge Vergara, Jorge Alarcón y el mismo Hernán Medford, la gesta morada del Mundial de Clubes 2005 jamás se habría dado.

Por eso, cada día me convenzo más de que Juan Carlos Rojas puede ser muy buen administrador, pero de fútbol conoce muy poco y del manejo de un club como Saprissa, menos.

La camiseta le ha quedado enorme y si está en ese puesto es porque tiene en su poder acciones que lo hacen, prácticamente, inamovible, aunque la afición saprissista ya no cree en él. Las redes sociales están inundadas de comentarios en su contra, porque su gestión es blandengue y escudada en una diplomacia inútil que no le ha traído ningún beneficio al club.

Además, su terquedad lo ha llevado a tropezar en infinidad de ocasiones. El último ejemplo, mantener a Walter Centeno, a pesar de que su ciclo se había agotado.

Y, como ha sido recurrente en esta administración, un interino se hará cargo del club. Roy Myers fue nombrado esta semana en sustitución del Paté. Curiosamente, Juan Carlos Rojas no apareció en la presentación del “Maravilloso”, demostrando, una vez más, que en los momentos difíciles, cuando debe dar la cara, el presidente se esconde. Claro, sabía que la prensa lo cuestionaría con dureza por la cabezonada de mantener un técnico desgastado.

¿Qué habrá pensado Myers de que su jerarca no estuviera ahí dándole un espaldarazo, como sí estuvo, por ejemplo, con Paté, con “Guima”, con Ronald González, Carlos Watson y con Vladimir Quesada, entre otros?

Ahora, los fanáticos morados se preguntan si, de verdad, en esta ocasión Saprissa buscará un técnico acorde al abolengo del club, o este interinato se prolongará como ha sido costumbre. Porque, aunque Víctor Cordero anunció que la estadía de Roy en el banco será hasta junio, podría ser que, si al “Maravilloso” le suena la flauta y comienza a enderezar la barca, a Juan Carlos Rojas se le ocurra dejarlo fijo, como hizo en su momento con Watson y Vladimir, por mencionar solo dos nombres.

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