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Mirada Incisiva

Fútbol tico en cenizas

El blog del periodista Luis Álvarez Chavarría en Deportescr

La Selección de Fútbol de Panamá nos pegó una sonrojante derrota en la serie por el boleto a Copa América 2024. El global fue 6-1, un buen reflejo de lo que se vio en la cancha, tanto aquí en el Ricardo Saprissa como allá en el Rommel Fernández.

Pensar que no hace muchos años el fútbol canalero para la Tricolor -o los clubes ticos- era un trámite. Pero bueno, esto es el resultado de la catastrófica administración de Rodolfo Villalobos y de Luis Fernando Suárez.

Hoy el balompié costarricense está hecho trizas. Solo quedan cenizas de lo que una vez fue el país dominante del istmo centroamericano.

Lo ocurrido entre el inolvidable verano de Brasil 2014 y la actualidad es el resultado de un manejo nefasto por parte de la dirigencia que encabezó Villalobos. En ese lapso pasó de todo: eliminaciones por doquier, ausencias recurrentes en mundiales menores, papelones como los que firmó la Sele en Catar 2022 -no se nos olvidará jamás el 0-7 ante España-, los ridículos del fútbol femenino.


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Eso en el plano deportivo. Ni qué hablar de lo administrativo, con escándalos como el fallido fogueo ante Irak, los representantes de Suárez arreglando fogueos, las denuncias por acoso laboral y “algo más” dentro de la Federación. Aquello era de no terminar.

Y lo que hizo Luis Fernando Suárez con la Selección Nacional de Fútbol es imperdonable. El colombiano simplemente despedazó el nombre y el honor de un combinado que por muchos años mantuvo su hegemonía en Centroamérica y se granjeó un nombre en Concacaf.

Al día de hoy solo quedan cenizas de todo eso. Tal fue la magnitud del desastre que la tarea de Osael Maroto y el nuevo Comité Ejecutivo, en la parte dirigencial, y de Gustavo Alfaro y su cuerpo técnico, en lo futbolístico, es titánica.

Alfaro y el fútbol de La Sele

Lo curioso es que ya algunos periodistas pretenden culpabilizar al seleccionador de todos los males de nuestro fútbol. Y eso no es así.

El técnico argentino sí es responsable de lo ocurrido ante Panamá. Primero, porque debe asumir las consecuencias de su osada y temeraria decisión de sentarse en el banquillo. A partir de ahí, sin el conocimiento necesario de los jugadores y, más grave aún, sin el trabajo serio requerido, era muy probable que el resultado fuera el que se dio.

A Alfaro se le puede achacar la falta de respuestas en el banquillo, especialmente, en el primer partido en Tibás. En Panamá, los primeros 15-20 minutos no fueron malos, pero el equipo se perdió luego de sendos errores que se tradujeron en los dos primeros goles canaleros.

Para el segundo tiempo corrigió y, ayudado por la desaceleración que tuvo Panamá, producto de saberse con la serie liquidada y los cambios efectuados por su entrenador, la Selección se vio un poquito mejor.


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Hasta ahí la responsabilidad de Alfaro. Ahora bien, mi criterio es que la mayor cuota de culpabilidad por esta nueva eliminación recae primero en Claudio Vivas y segundo en el Comité Ejecutivo.

¿Por qué? Simple: Vivas es el jefe de Alfaro, y no podía, jamás, permitir que su “amigo” se sentara en el banquillo a dirigir, por todas las razones ya expuestas.

Segundo, si Vivas no se animó a tomar la decisión, debió entonces acudir a sus superiores, en este caso el Ejecutivo. Máxime que ya la Federación, de antemano, había enviado un comunicado en el que informaba que la serie ante Panamá, independientemente, de si hubiera o no técnico nombrado para ese momento, la asumiría Claudio Vivas.

¿Quién cambió la decisión entonces?

Poco tiempo

El otro aspecto preocupante es que, aunque hay un chance más para clasificar a Copa América 2024, en un único partido que se jugará en marzo en Estados Unidos ante Honduras,, habrá muy poco tiempo real de preparación para ese compromiso.

Los jugadores vuelven a los clubes esta semana para la reanudación del campeonato nacional. Viene la etapa decisiva del torneo y, por ende, los futbolistas de los equipos clasificados a semifinales no estarán disponibles para la Sele. Hablamos de los cuatro clubes tradicionales de nuestro fútbol, que aportan una buena cantidad de seleccionados.

El certamen finaliza en diciembre. Vienen unas minivacaciones, y el arranque del nuevo torneo en enero. Alfaro habló de la posibilidad de un fogueo en enero. Pero, ¿cuánto tiempo le cederán los jugadores? ¿Estarán dispuestos los clubes a prestar a sus futbolistas para hacer microciclos de trabajo?

Y en un abrir y cerrar de ojos ya está encima el repechaje de marzo. Ese, sin duda, es un gran problema que deberá resolver la Federación en conjunto con la Unafut. Será difícil cambiar las cosas si continuamos cometiendo los mismos errores de siempre.

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