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Mirada Incisiva

¿Era necesario parar el campeonato de fútbol?

Los presidentes de los 12 clubes del fútbol de la Primera División tomaron la decisión de detener el Torneo Clausura para darle espacio a la preparación de la Selección Nacional de Fútbol de cara al repechaje del próximo 14 de junio frente a Nueva Zelanda.

Con la suspensión del certamen, la Tricolor tendría un mes para preparar el duelo ante los neozelandeses, con un microciclo extenso, que incluiría los dos compromisos ante Panamá y Martinica, por la Liga de Naciones de CONCACAF antes de partir el 6 de junio a Catar.

Esto, sin embargo, mete en un zapato a los dirigentes del fútbol nacional, porque estrecharon aún más las pocas fechas disponibles para la realización del siguiente torneo.

A como está planteado, la etapa de semifinales del presente certamen se jugaría a partir del 19 de junio la ida, mientras que los juegos de vuelta están programados para el 21 y 22 de ese mes.

Posteriormente, se jugará la final de fase, los días 26 y 29. En caso de que Alajuelense no triunfe en esa etapa, habrá que disputar una gran final que alargaría hasta casi mitad de julio el torneo.

Entonces, si tomamos en cuenta que el Mundial arrancará el 21 de noviembre, y los jugadores deberían tener un mes de vacaciones y un mes de pretemporada, el siguiente certamen debería iniciar en setiembre y terminar antes del inicio de la Copa del Mundo. Digo, a nadie en su sano juicio se le ocurriría estar jugando el campeonato nacional en medio del Mundial.

Si se les ocurre un formato corto, cómo llegarán los seleccionados, en caso de clasificar a la gran fiesta mundialista, sin vacaciones, sin pretemporada y con una carga de partidos encima. La respuesta: reventados.

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Por ello, retomo el tema inicial. ¿Era necesario suspender el torneo? Vamos a ver: En primer lugar, realmente se beneficia la Tricolor con que sus futbolistas estén inactivos; es decir, solo entrenando. ¿Acaso no necesitan ritmo de competencia?

Todos hubiésemos deseado que el repechaje hubiera sido 15 días después del partido final contra Estados Unidos. Ese “momentum” que llaman los estadounidenses habría significado un empujón anímico tremendo para enfrentar a Nueva Zelanda.

Hoy, un mes después de aquella victoria que nos catapultó al juego del 14 de junio, la euforia, el ritmo y el mismo ánimo del grupo se han enfriado.

De ahí que los juegos de Liga de Naciones, que algunos consideran de relleno, deben servir no solo para buscar la clasificación a la Copa Oro, sino para levantar de nuevo ese estado emocional que convirtió una selección destrozada en la primera vuelta a una invencible en la segunda.

De igual forma, para los equipos nacionales que disputarán el cetro, ¿qué tan perjudicial puede ser este parón?

Por ejemplo, cuadros como Saprissa y Herediano que venían embalados en el final de la etapa de clasificación, ¿cómo les cae de pronto la suspensión? Los morados cerraron la etapa con seis victorias consecutivas que los metieron en la semifinal frente a la Liga. De nuevo, ese “momentum” se perdió.  Eso sí, el tiempo puede ser su aliado para recuperar piezas que estaban lesionadas.

Herediano, desde la llegada de Jafet Soto al banquillo, solo perdió un partido de 14 disputados. Lo que sí puede beneficiar a los florenses es que este tiempo puede servirle al nuevo técnico, Hernán Medford, para afinar detalles de cara al duelo frente al Cartaginés.

Para la Liga, el parón del torneo es una incógnita. Los manudos fueron los más regulares de la etapa de clasificación. Esta suspensión podría abrirles la opción de planificar con más calma una fase que, en los últimos años se ha convertido en su pesadilla. Enfrentar a un rival al cual no vencen hace ocho clásicos no deja de ser un reto emocional que, bien trabajado durante este tiempo, podría ser muy beneficioso.

Cartaginés es el único equipo que, pienso, podría salir beneficiado del parón. Su cierre de torneo fue un sube y baja emocional con victorias inapelables como local, pero con derrotas humillantes como visitante. Incluso, el episodio de su goleador Marcel Hernández recriminando a sus compañeros por un penal concedido en San Carlos alimentó todo tipo de rumores de lo que ocurría a lo interno del camerino.

Geiner Segura estuvo a nada de ser despedido y finalmente se quedó, pero con la sombra de Mauricio Wright respirándole en la nuca y a la espera de cualquier fallo para asumir las riendas del plantel.

Este mes y resto sin competencia podría ayudar a tranquilizar las aguas brumosas que requieren cerrar filas en torno a una ilusión que hoy ya cumple 82 años de espera.

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