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Mirada Incisiva

El ridículo en la frontera de Irak

Lo ocurrido este miércoles en la frontera entre Kuwait e Irak, con la delegación costarricense que jugaría un partido amistoso ante el combinado iraquí, refleja la impericia de la Federación Costarricense de Fútbol.

No puede ser que unas horas antes del encuentro, los encargados de la Fedefútbol se percataran que les iban a sellar los pasaportes, lo cual les provocaría “problemas” en el futuro, en especial con la entrada a países de occidente, principalmente, Estados Unidos.

Lo asombroso es no haber tenido la chispa para imaginar que algo así podría pasar. Algunos alegan que la Federación de Irak les aseguró que eso no pasaría. Pero, vamos: en un país que ha estado en conflicto con sus vecinos, las cosas no se manejan de esa manera. Uno debe prever esos detalles que, por cierto, no son menores. No se puede ser tan inocente de creer que las cosas en esas latitudes se pueden manejar como aquí en Tiquicia.

Fue tan desastrosa la situación que el partido era lo de menos. El fútbol de Costa Rica, con seis copas mundiales a cuestas, quedó en un evidente ridículo. El bus del seleccionado estuvo horas esperando a ver qué decisión tomaban las autoridades. Al final, el regreso a Kuwait fue como la marcha de quien lo despiden con el rabo entre las piernas.

Ver a Ronald Gómez, al psicólogo Felipe Camacho, a Gina Escobar, jefa de prensa, a Juan Carlos Rojas, jefe de la delegación, jalando chunches en plena frontera, es deplorable. Eso hace más caótico un hecho que nunca debió darse.

¿A quién en su sano juicio se le ocurre disputar un partido de fogueo frente a Irak, en la ciudad de Basora, cuando la escuadra local tiene más de un año de no jugar en su propio suelo?. Y si el asunto se trataba de dinero, lo mínimo era cerciorarse y no dejar suelto ningún detalle relativo al viaje, entrada y salida del país.

El presidente de la Fedefútbol, Rodolfo Villalobos, dijo a los medios de comunicación presentes en Kuwait: “Nosotros tenemos un contrato firmado con una empresa, cumplimos con nuestro compromiso, pero ellos incumplieron con la condición que se puso desde el día uno”.

El problema es que una empresa no está por encima de la ley. Si la legislación migratoria iraquí exige el sellado de pasaportes, había que cumplir con ese requisito o montar el fogueo fuera de Irak, tal como lo hicieron México y Ecuador para evitarse estos “inconvenientes”.

Es más, el historiador Vladimir de la Cruz, explicó en el periódico La Teja que “…cuando un país no acepta la visa de otra nación por la razón que sea, la persona no puede ingresar a ese territorio. Para ello se necesita un documento especial llamado visa volante, que es una hoja aparte con el que usted tiene autorización de circular por el país sin que le sellen el pasaporte.
“Por más transmisión que hagan del partido y aunque sea un acto público que la delegación estuvo allí, si no sale en el pasaporte tendrá problema”, dijo De la Cruz.

Esto se debe a las tensas relaciones que existen entre ambos países debido a la invasión de Irak a Kuwait en 1990 que derivó en la Guerra del Golfo Pérsico.

Definitivamente, esto contrasta de forma escandalosa con el pensamiento “valiente” de los jugadores, como lo calificó el técnico Luis Fernando Suárez, de aspirar a ser campeones del mundo. ¿Falta de realismo? Tal vez, pero loable porque “si le apuntas a las estrellas seguro alcanzarás la luna”, dice el viejo adagio.

Pero esos esfuerzos quedan en nada cuando la dirigencia comete tantos errores. Y, sí, se deben etiquetar de imperdonables, porque no es la primera vez que somos mundialistas. Ya tenemos suficiente experiencia como para caer tan bajo.

Y si además le sumamos otras circunstancias, como la pésima calendarización de los torneos locales, el estado de las canchas, estadios cayéndose, sin iluminación son parte de la colección de innombrables que hacen que un fútbol, cuyos futbolistas aspiran a trascender, siga encadenado a la mediocridad y al estancamiento.

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