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Mirada Incisiva

Dirigencia del fútbol nacional tomó la decisión correcta

Este jueves, la atención del fútbol costarricense no estaba precisamente en un balón, sino alrededor de una mesa repleta de dirigentes en la cual se discutía si aumentaban de 12 a 14 los equipos participantes en la Primera División y, de paso, si se congelaba el descenso.

Primó el sentido común. Los representantes de los clubes no consiguieron el consenso necesario para aprobar semejante ocurrencia. Por lo tanto, el siguiente certamen se jugará con 12 equipos. Además, habrá un cuadro descendido, que saldrá de la liguilla que deberán disputar el Sporting F.C., por haber terminado último en el pasado torneo, y el cuadro que termine como colero en el presente certamen, una casilla que al día de hoy ocupa el conjunto de Guadalupe.

Julián Solano, presidente de la Unión de Clubes de Fútbol de la Primera División (Unafut), había admitido antes de la Asamblea de este jueves, que el actual formato con 12 equipos es inmanejable, por lo que aumentar los cupos complicaría más las cosas.

Polémica de siempre

El número de equipos en Primera División siempre ha sido un tema de debate; muchos pensamos que el balompié nacional no da para tener más de 10 equipos competitivos en la categoría mayor.

Algunos afirman que lo cerrado de la clasificación del actual certamen es sinónimo de calidad, pues, a cuatro fechas del final de la primera fase, solo dos clubes ya lograron su boleto y otros cuatro están luchando por los dos campos restantes. Esto, a pesar de que quieran disfrazarlo, es el reflejo de la mediocridad de la mayoría de los participantes, y los ejemplos sobran.

Saprissa pasó, prácticamente, una vuelta entera sin ganar un partido; Herediano acumula solo un triunfo, tres empates y dos derrotas en los últimos seis encuentros (sin contar el de este jueves ante Santos); Cartaginés anda parecido y San Carlos, un día sí y otro no.

En Costa Rica, la mayoría de los clubes de la Primera División no cumple con los requisitos básicos para afrontar un torneo. Por ejemplo, ¿cuántos equipos han pasado por la máxima categoría sin tener un estadio propio, sin afición, jugando partidos en estadios sin iluminación? ¿Cuántos clubes están en carreras cada inicio de torneo para saldar sus deudas con la seguridad social? ¿Cuántos, actualmente, cuentan con canchas de entrenamiento propias, con gimnasio, con clínica médica? Creo que solo Alajuelense cumple con estos requerimientos.

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Entonces, ¿cuál era objetivo de ampliar el cupo? No sé si esto surgió como resultado de la campaña del Sporting FC en la mesa para congelar el descenso y mantenerse en la categoría, aunque en la cancha no haga méritos para ello, o por la metida de escarpines de la Asamblea de Representantes, que aprobó un cambio de formato a mitad de temporada que le impedía al último lugar del primer torneo aspirar a la zona de clasificación y, mucho menos, al título en el segundo, aunque ganara todos sus partidos; un entuerto reglamentario inexplicable.

Lo cierto es que, si la dirigencia ya se atrevió a llevar este tema a votación, ¿qué podría ocurrir en el futuro? Es decir, qué tal si el día de mañana aparece una nueva propuesta para aumentar el número de equipos. ¿Está preparado el balompié nacional para soportar un torneo con más clubes, aunque muchos de ellos simplemente lleguen a vegetar a la Primera División? ¿Cuántos equipos realmente compiten y aportan algo positivo al fútbol? Es claro que en Costa Rica la prioridad de los dirigentes es el dinero, más allá de si el campeonato es bueno, regular o malo; si el deporte como tal progresa o se estanca.

El problema es que al final de cuentas esto afecta directamente a la Selección Nacional, porque el nivel de competencia local es infinitamente inferior a otras ligas, entre las que ni siquiera vamos a mencionar a Europa, sino aquellas con las que debemos medirnos en la ruta a los mundiales, como México y Estados Unidos.

Es ahí donde radica el punto medular de la cuestión.

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