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Mirada Incisiva

Debut de pesadilla de La Sele

En el más horroroso partido jugado por La Sele en una Copa del Mundo, Costa Rica se llevó un baño de realidad frente a una España que hizo honor a su mote de Furia Roja.

Lo preocupante no es el 7-0, de por sí humillante, sino la forma en que se gestó esta paliza propinada por un equipo infinitamente superior, demostrando ambición, deseos y hambre de gloria.

En frente, la Sele fue un tractor atascado, sin ideas, sin respuestas, ni en el campo ni fuera de él; sin ganas. Eran 11 futbolistas plantados en el campo a merced de un rival que les pasó por encima sin ninguna piedad, como debe hacerse cuando uno se sabe y se siente superior a su adversario.

En el juego debut en la sexta copa del Mundo a la que asistimos bordamos nuestra peor presentación. Uno no sabe cómo explicarse lo que pasó en el Al Thumama de Catar. Cuando uno ve un equipo con tal desgano y desinterés, que ni siquiera atinan a bajar a patadas a un jugador que te está matando en el mediocampo, no se puede esperar nada más que lo ocurrido.

Para leer más: La pobreza de La Sele ante España en números

No se salva uno, no se puede rescatar a nadie.

A Keylor, quiérase o no, los seis meses inactivos le comienzan a pasar factura -al menos en dos goles se le vio falto de reacción.

La zaga, la mejor línea del equipo en la eliminatoria, fue totalmente permisiva. Dio todas las libertades que no se pueden dar en un juego de este nivel. Ninguno se salvó.

Para mi gusto la clave del desastre estuvo en el mediocampo. Primero por un mal planteamiento del técnico Luis Fernando Suárez, en la elección de los hombres; segundo, porque estos nunca respondieron y tercero, porque tampoco hubo un correctivo para paliar, aunque fuera un poco, el vendaval que azotaba a la Tricolor.

Ante un equipo tan dinámico en el centro del terreno, con jugadores con toda la leche como Pedri y Gavi, se necesita jugar a otra velocidad. Mientras ellos corrían a 1.000 por hora, los nuestros estaban con freno de mano puesto. Además, frente a ese tipo de dinámica hay que mantener una presión alta sobre ese tipo de jugadores. Y nunca se tuvo.

De ahí para adelante -y para atrás también- todo se descompuso. Porque al perder el equilibrio el equipo se rompió totalmente, no solo futbolísticamente, sino conforme fueron cayendo los goles, la parte emocional se quebró en mil pedazos.

Mención aparte merece la actuación de Luis Fernando Suárez. Definitivamente, él tiene una gran cuota de responsabilidad porque se “casó” con el grupo que le dio la clasificación al Mundial. Pero ante España se equivocó de plano con los hombres que eligió.

No tuvo la capacidad ni la lectura para corregir a tiempo y evitar una catástrofe que todos los que vimos el partido podíamos oler y sentir por lo que se veía en el terreno de juego.

No sé si este grupo tenga la capacidad emocional de reponerse de un correctivo tan duro. En un mundial el tiempo entre partidos es muy poco. Lo peor es que fallaron hombres de mucho recorrido como Duarte, Calvo, Borges, Tejeda, Campbell y hasta Keylor.

Y vienen dos rivales tan o más complicados que la Furia Roja. Japón, crecido por su triunfo ante Alemania, y la misma “Mannschaft’ que por su caída frente a los nipones deberá darlo todo ante España primero y luego ante Costa Rica. El panorama no puede ser más oscuro y desolador.

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