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Controversia

Arbitraje: después de la tempestad volvimos a lo mismo

El arbitraje en el fútbol de la primera división masculina ha regresado a sus prácticas de siempre, después de todo el lío que se armó con las 19 directrices que giró la Comisión de Arbitraje de la Federación Costarricense de Fútbol al inicio del presente Torneo Apertura 2022.

Ya son recurrentes, de nuevo, las interpretaciones de los árbitros, que en realidad no son más que recursos para no marcar lo que se debe marcar conforme con el Reglamento. Entonces, las amarillas se muestran si el árbitro quiere; las rojas son una especie en extinción en el torneo, y los ademanes, los reclamos, la pérdida de tiempo y otros recursos nefastos para el fútbol son pan nuestro de cada día.

¿Se les habrá acabado el aire a los árbitros? ¿Será que “tallaron” a los integrantes de la Comisión de Arbitraje?

Son preguntas que quedan en el ambiente, especialmente después de los reclamos de diversos tonos que se presentaron casi al unísono entre dirigentes, jugadores y miembros de cuerpos técnicos de todos los equipos de la primera división.

El problema, sin embargo, es que así no se manejan las cosas en un fútbol profesional como está definido el de la primera división costarricense. Las reglas son las mismas. De eso no cabe duda. Pero, las interpretaciones y la aplicación también deben ser las mismas porque, de lo contario, se cae en la disparidad y eso termina por perjudicar a algunos o beneficiar a otros.

Por ejemplo, mientras las directrices se aplicaron al pie de la letra hubo expulsiones, especialmente por doble amarilla, en situaciones que ya hoy no se castigan. Hubo expulsiones de porteros por pérdida de tiempo lo que ya no ocurre.

Los árbitros habían dejado de desgastarse en larguísimas conversaciones con los jugadores cada vez que se venían los reclamos por cualquier cosa. Hoy, ya estamos de vuelta en aquellas escenas en las que se habla, se habla, se habla y no pasa nada.

Y eso nos lleva a lo otro: se supone que la finalidad con las directrices era darle fluidez al juego, evitando que se perdiera mucho tiempo en situaciones que no corresponden. Y asistimos, también, a largos trazos en las reposiciones al final de los partidos.

Pero, hoy, ya ese no es tema. Nadie se acuerda de darle fluidez a los partidos, salvo cuando los árbitros se hacen los desentendidos para no comprometerse marcando alguna falta que pudiera molestar a los actores del juego.

Todo eso le resta seriedad al asunto y deja expuestos a los mismos árbitros; especialmente aquellos que trataron de aplicar al pie de la letra las directrices.

La otra gran pregunta es si en algún momento podrán retomar la ruta. Porque una vez que los mismos árbitros se restaron autoridad, dudo mucho que haya espacio para recomponer.

Es una lástima…

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