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Alajuelense se acostumbró a perder

Un Centro de Alto Rendimiento, un brazo económico sólido, la repatriación de jugadores de renombre, condiciones inigualables para entrenar, el proyecto ambicioso de un nuevo estadio y algunas otras virtudes y hechos concretos que ha mostrado Liga Deportiva Alajuelense, digamos, en los últimos tres años, no bastan para que su afición esté contenta.

En contraposición, en los últimos 18 torneos solo ha ganado un campeonato, el Apertura 2020, que le valió la corona 30, luego de detener entonces una sequía de aproximadamente seis años.

A la par de este registro negativo, hay 31 clásicos de distancia entre los que ha ganado Saprissa y los que ha ganado Alajuelense, golpeando el orgullo de una afición que no solo ve al archirrival alzar copas, sino que también tiene muy de cerca al Herediano, que en la última década ha logrado reducir distancias y a este momento, está a solo un título de los manudos.

El fútbol, como empresa, solo acepta números azules en la cancha. El llamado CAR, no tengo ninguna duda, que la afición lo cambiaría por unos cinco títulos nacionales, al menos. Por unos 10 clásicos ganados… por haber despedido a Bryan Ruiz con la corona del campeonato nacional… solo por citar algunos ejemplos.

Alajuelense ha apostado, diría, de manera seria, por procesos, por traer gente capacitada de afuera. Recuerdo, en los albores de este siglo cuando apostó por un entrenador como Juan Carlos Oblitas, uno de los más laureados en Sudamérica. Aquí no pegó.

Recordemos nada más ni nada menos, la llegada de Benito Floro, como punta de lanza del actual presidente manudo en su gestión. Tampoco funcionó. Fernando Ocampo dejará la presidencia manuda y esa será entonces, la esperanza de los manudos para ver un cambio en la cancha.

En los últimos años se ha mantenido la escuela española con Agustín Lleida y ahora con Antonio Solana. Ninguno tiene el renombre de Floro. Es más, Lleida prácticamente vino a hacer carrera a Costa Rica. Entonces, ni atestados sobresalientes ni ser escuela… garantizan el éxito. Quizá, el problema ha sido elegir mal (puede pasar)… pero, sostener a diestra y siniestra algunos procesos se ha vuelto más que perjudicial.

Algunos indican que las bases se han consolidado. Lo sabremos en unos años. El problema es que instituciones como Alajuelense, o Saprissa, de la mano con los procesos, tienen que ganar títulos.

Algo pasa en la Liga para que los campeonatos no lleguen. Algo pasa para que hayan permitido en 18 torneos, solo ganar 1. Como que la piel alajuelense se ha vuelto resistente, pues no imagino que eso pase en la acera de enfrente.

Si Alajuelense se acostumbra a perder, se acostumbran a perder sus jugadores, los consolidados, y los que vienen de ligas menores. Su afición se acostumbra a perder y las nuevas generaciones buscarán equipos ganadores. No dudo que la legión de heredianos haya crecido en la última década…

No está mal tener visión empresarial para administrar una institución como la manuda, permaneciendo con el modelo de asociación deportiva. Pero, repito, la visión empresarial debe entender que necesita ganar títulos, si no todo lo demás no se sostiene.

Los patrocinadores quieren aparecer en las portadas de los diarios, en la pantalla de las apps y la televisión… sobre todo en las finales. Si esto no se da, algo se puede quebrar.

Más allá de identidad o de tener la camiseta rojinegra bien puesta, la comprensión de que solo vale ganar es algo que ocupan en el equipo manudo.

Tremendo reto tendrá el próximo presidente alajuelense y toda la directiva. Ni qué decir el técnico manudo que hace sus primeros pasos en clubes.

Tras el Mundial, Alajuelense no puede pensar en otra cosa que no sea ganar en el próximo semestre, porque, además, algo que es inolvidable en este 2022, es que en su guardia el Cartaginés rompió más de 80 años de no tener títulos… y esto, es muy difícil de superar… La Liga se acostumbró a perder.

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