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Mirada Incisiva

Alajuelense salió vivo de Honduras

Aunque se vino con una dolorosa derrota, Liga Deportiva Alajuelense salió herido pero vivo del infierno que le esperaba en el juego de ida de la final de la Liga Concacaf ante Olimpia de Honduras.

El choque, que se jugó a estadio lleno en el “Chelato” Uclés, de Tegucigalpa, parecía que se iba a convertir en una tragedia para los manudos, pues apenas a los 10 minutos, los leones catrachos ya habían dado el primer zarpazo en una acción que desnudó las falencias de toda la zaga manuda, floja y complaciente en la marca.

A los 14’, con la falta de penal de Ian Smith -cuestionado por prensa deportiva y afición rojinegra- daba la impresión de que el mundo se le venía encima a la escuadra tica. Leonel Moreira, con traje de héroe, desvió el remate de Brayan Moya y dio un respiro a su equipo.

El empate conseguido por Johan Venegas, mediante la misma vía, abría la puerta de la ilusión para los erizos al finalizar el primer tiempo.

Rápidamente, ese sentimiento se tornó en impotencia, no más arrancando el complemento, cuando Jorge Álvarez, ante la complicidad de Smith, despejó el camino y sacó un riflazo que vulneró la meta de Moreira con un golazo espectacular.

Las cosas no podían ponerse peor cuando Michael Chirinos marcó el 3-1 en una jugada que volvió a evidenciar la floja marca de Smith y la mirada desentendida del resto de la zaga. El disparo del hondureño se clavó en el arco de Leo, como una daga en el corazón de los alajuelenses.

Sin embargo, a base de garra y pundonor, de orgullo y deseo, más que de ideas -porque este equipo de Coito no las tiene- la Liga logró el descuento por intermedio de Giancarlo González.

Es cierto que en esta final los goles de visita no son criterio de desempate, pero si la Liga vence por dos goles de diferencia se adjudicará el título de campeón. Por eso la diana del Pipo cobra tanta trascendencia, pues no es lo mismo una desventaja mínima que una de dos goles, como la que hasta el minuto 83 tenían los alajuelenses en contra.

Ahora bien, es claro que a Fabián Coito le ha quedado muy grande la camiseta rojinegra. Se puso de manifiesto en la semifinal contra Saprissa, por el torneo local, donde se vio un equipo sin ideas, sin ambición, echado a su suerte, casi a merced del rival y, lo peor, sabiéndose -consciente o inconscientemente- inferior a su adversario.

El charrúa aún no encuentra soluciones a una defensa frágil, endeble y permisiva que, por lo menos en los últimos partidos, le debe la vida a su arquero.

Este miércoles en Honduras, el panorama no fue tan distinto; reitero, Alajuelense está vivo, de milagro porque pudo salir goleado, y si no fue así se debe al enorme trabajo de Moreira bajo los tres tubos y a la vergüenza deportiva de Alexis Gamboa, autor del centro, y de González, anotador del gol, que tiene a los manudos cerca de salvar la temporada con un título regional.

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